El episodio con Sebastián Potenzoni nació con una intención clara: conversar con calma sobre su vida, su obra y su recorrido. Ahí el podcast encuentra uno de sus momentos más sólidos. Cuando la conversación se detiene en los procesos creativos, en la escritura como oficio, en las tensiones entre vocación, tiempo y entorno, el diálogo fluye con profundidad y sentido. Potenzoni aparece como lo que es: un creador formado en la práctica, con una mirada crítica sobre su propio trabajo y sobre el lugar que ocupa dentro del paisaje cultural costarricense.
Ese tramo del episodio es, quizá, el más rico. No por ser cómodo, sino por ser honesto. Se habla de literatura, de trayectorias, de fracasos, de persistencia y de oficio. No hay pose ni consigna. Hay experiencia compartida. Ahí el podcast cumple su propósito original: escuchar, preguntar, dejar hablar.
El episodio abre con las anécdotas de Sebastián Potenzoni, gran amante del metal, recordando su presencia en uno de los conciertos más legendarios del metal nacional: La Fosforera, en 1992. Desde ahí se despliegan recuerdos que cruzan música, cuerpo y época, no como nostalgia decorativa, sino como experiencia formativa. A esa memoria sonora se suman su paso por talleres literarios, la convivencia con la palabra dicha en voz alta, y una relación íntima con la literatura entendida como transmisión viva. Potenzoni habla de autores que recuerda de memoria y que compartía con sus sobrinos cuando aún eran bebés, recitando textos como quien cuida, como quien acompaña. En ese gesto aparece también el gran amor que siente por ellos, un vínculo donde la palabra, el afecto y el tiempo se entrelazan de forma natural, revelando una manera de habitar la cultura lejos del espectáculo y cerca de lo esencial.
La conversación, en su desarrollo, se desplazó también hacia la política. No era el centro del episodio ni el lugar donde se buscaba profundizar. El intercambio funcionó como un espacio de diferencia de criterios, expuesto con respeto, aunque quedó en evidencia una limitación compartida: faltaron datos más precisos y sobraron referencias a discursos ya circulados. En ese punto, más que ideas propias plenamente elaboradas, apareció la repetición de marcos ajenos. Es una observación necesaria, no un reproche, también una autocrítica.
Se habla mucho de autoritarismo, de “bukelización”, de amenazas abstractas a la democracia. Esos conceptos circulan con facilidad en columnas, entrevistas y redes. Costa Rica, en los hechos, mantiene elecciones, pluralidad de partidos, crítica abierta al gobierno y una prensa activa. No existe una dictadura. Existe algo más difícil de señalar: un sistema político que, gobierno tras gobierno, socializa pérdidas, protege intereses internos y castiga de forma recurrente al que produce y sostiene la economía real.
La política costarricense se ha transformado en un teatro donde izquierda y derecha se presentan como antagonistas, aun operando dentro del mismo marco de privilegios. Un sector presume su capacidad de bloquear mediante miles de mociones, dicho de forma explícita por figuras como la diputada Rocío Alfaro Molina. Otro sector administra el deterioro con lenguaje técnico y gestos institucionales. El resultado es visible: deuda creciente, inflación persistente, impunidad selectiva y desgaste social acumulado. Dos alas distintas, un mismo pájaro de rapiña.
El viejo proverbio chino sigue teniendo vigencia en este contexto: no importa de qué color sea el gato, siempre que cace ratones. El discurso, la etiqueta ideológica o la bandera pierden relevancia cuando los problemas reales permanecen intactos. Una política que no resuelve termina convertida en un mecanismo de obstrucción permanente, de justificación moral y de producción de miedo.
Este episodio no busca ofrecer respuestas cerradas ni alineamientos automáticos. Funciona como un registro de conversación, con sus momentos más logrados y con sus límites. Invita a pensar, a revisar certezas y a reconocer que ningún grupo político merece adhesión incondicional. Votar importa. Pensar con criterio propio, mucho más.