EL MICROONDAS
Aterricé en Guadalajara por asuntos de negocios —detalles irrelevantes hoy, porque vine a hablarles de comida—, pero lo que sí vale contar es la manera tan absurda en que me recibieron los federales.
Aterricé en Guadalajara por asuntos de negocios —detalles irrelevantes hoy, porque vine a hablarles de comida—, pero lo que sí vale contar es la manera tan absurda en que me recibieron los federales.
por Valdo J. Año 2020, el camino a Nosara tenía de todo: polvo, lomas, vacas y hasta un barco encallado tierra adentro en el cruce para seguir rumbo a Nicoya o a Sámara, como esperando… Vitamina D, cerveza fría y un secreto en Garza