PARTE POR CONDUCIR COMO ANIMAL
A esta altura, mi trabajo es una liturgia con chaleco reflectivo. La sirena de la moto, libreta, manos a la vista, y a ordenar el país con un gesto cuando se requiere. No soy héroe ni mártir: peón de calle que aprende a leer la ciudad por olores. Gasolina vieja y aceite quemado, marihuana hidroponica con los maximos poderes quanticos de fin de quincena
