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Grupo de mujeres cocinando en una cocina tradicional mexicana con humo y luz natural entrando por las ventanas.

EL MICROONDAS

Aterricé en Guadalajara por asuntos de negocios —detalles irrelevantes hoy, porque vine a hablarles de comida—, pero lo que sí vale contar es la manera tan absurda en que me recibieron los federales.

Pan francés servido con mantequilla sobre un plato blanco.

LA SEÑORA KOROLENKO

La lluvia golpea con furia el techo, pero la señora Korolenko huele a calma: rocía perfume al aire y se deja envolver por su propia ilusión.

Juan el Bautista en el Bar Buenos Aires

Un miércoles que creía martes se convirtió en una lección inesperada: en el Bar Buenos Aires, un fauno de setenta años nos recordó que la memoria no se archiva, se vive. Entre vino, anécdotas de hippies y frases bíblicas, Juan el Bautista se quedó en guardia, como centinela de un tiempo que ya no existe.

Haciendo lo Inasible.

De pronto, una voz lejana pronunció mi nombre mientras mi cuerpo y alma se transmutaban en resorte metálico, descendiendo sin freno los escalones de concreto. No me convertí en el objeto, sino en el movimiento: en ese fluir constante de energía que estira y encoge, entre la memoria y la percepción, entre lo vivido y lo recordado.