LA SEÑORA KOROLENKO
La lluvia golpea con furia el techo, pero la señora Korolenko huele a calma: rocía perfume al aire y se deja envolver por su propia ilusión.
La lluvia golpea con furia el techo, pero la señora Korolenko huele a calma: rocía perfume al aire y se deja envolver por su propia ilusión.