EL MICROONDAS
Aterricé en Guadalajara por asuntos de negocios —detalles irrelevantes hoy, porque vine a hablarles de comida—, pero lo que sí vale contar es la manera tan absurda en que me recibieron los federales.
Aterricé en Guadalajara por asuntos de negocios —detalles irrelevantes hoy, porque vine a hablarles de comida—, pero lo que sí vale contar es la manera tan absurda en que me recibieron los federales.