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LA CRISIS PLANETARIA DEL BICHO THX 1138: TRIBUTO A ARMANDO MANZANERO

LA CRISIS PLANETARIA DEL BICHO THX 1138: TRIBUTO A ARMANDO MANZANERO
CRÓNICAS

LA CRISIS PLANETARIA DEL BICHO THX 1138: TRIBUTO A ARMANDO MANZANERO

Radio Pachuko · 31 julio 2026 · 7 min lectura
LOS ESTUDIOS DE CAMPO

DEL DR. ARKADY VOLKOV LAZENKO

Bitácora 4: LA CRISIS PLANETARIA DEL BICHO THX 1138

Radio Pachuko · 31 julio 2026 · 8 min lectura

En diciembre del 2020 estábamos en plena crisis del THX 1138. Yo seguía andando mucho en bicicleta, así que pude ver cómo poco a poco las calles se quedaban vacías. A la gente le daba miedo hasta gritar. Y para entonces, me gritaban mucho pedaleando. Cruzando una calle para ir cuesta arriba en bici sobre una acera, pude presenciar —antes de que el vacío fuera casi total— cómo una pareja en edad militar que venía bajando se pegaba a la pared del edificio colindante, palmas, mejilla, pechos y cadera tratando de fundirse contra el concreto, como si buscaran atravesarlo. No tenían miedo de que la bicicleta los atropellara: tenían horror de que yo, sin mascarilla, los contagiara.

Días atrás había hecho el siguiente experimento. Me puse una mascarilla y me fui a pedalear 10 km. Investigación complicada, incómoda. Cuando llegué al cruce de la calle 306 con la 202, entre el límite de San José y Cartago, a 800 metros del SUPER SAN RAMÓN, la mascarilla —además de estar llena de babas, negra por el hollín de carros, buses y todo tipo de vehículo automotor— estaba desgarrada ya, casi rota, justo a los 10 km.

Comprobé que, además de verme como un completo subnormal en bicicleta y con mascarilla, aquello no tenía mucho sentido. Sobre todo cuando varios autobuses que pasaron revisión técnica con honores me fumigaron con el escape, una belleza. Por lo que, confieso, mucho antes de completar el kilometraje que formaba parte del método científico para mi prueba, ya había hecho varios intentos por arrancarme aquella cosa y tirarla; terminé prendiéndole fuego junto con otro montón de papeles que estaban quitándome espacio en mi casa.

Me quedó claro lo siguiente: no soy cirujano, por lo que no estaba pendiente abrirle las entrañas a nadie; así que lo de la mascarilla, al menos para mí, era un sinsentido. Por otro lado, recibir una sobredosis de vitamina D, mejorar a diario la capacidad pulmonar, mantener las rodillas y los gastrocnemios en condición, sin duda es lo mejor para la salud, ¡ayer, hoy y siempre!

Salvoconducto, sirve para evitar cualquier reten policial terrestre.

¿Por qué esto es importante, cuando el título de la entrada hace alusión a uno de los compositores más grandes que ha dado México al mundo? Buena pregunta, me asombro yo mismo como se asombra nuestro guía espiritual Poveda, al descubrir en su chácara tejida los más exquisitos poemas, que había olvidado haber escrito. Yo hablo de mi experiencia, de lo que observé y viví en aquel momento y también porque, cuando muere el Maestro Manzanero, estábamos en pandemia.

Al enterarme, lo primero que noto es la fecha: 28 de diciembre, día de los inocentes. Bien pudo ser una broma, ojalá lo hubiese sido. Tanto tocó nuestras vidas el pequeño gigante, que tenía todo el sentido del mundo rendirle un homenaje ese día, desde nuestro universo, según hubiera afectado a cada una de las personas que se apuntó ese día a grabar el tributo. Sabía que el podcast no sería simplemente un pésame, dos padrenuestros, una breve nota luctuosa, mencionar sus mejores temas, cuántos hijos dejó en vida, y rogar por fortaleza a la viuda. Sería, en cambio, una fiesta encubierta de duelo, armada a puro pulmón y guitarra, en medio de una ciudad que esa noche pertenecía más a los uniformados que a nosotros. 

Duraríamos más de una hora, por lo que, probablemente, saldríamos del Cinco Menos pasadas las 9 de la noche. Los comandos anti THX 1138 se volvían locos cuando de salir a cazar infieles “negacionistas” se trataba, todo el operativo al son de las trompetas y la guitarra del gordito bello. No faltaba mucho para el toque de queda, momento durante el cual, supuestamente, las fuerzas castrenses andaban ya desplegadas, en el 2020 comandadas por SUPERCHARLIE: inútil entre los inútiles, insoportablemente arrogante, muy amigo además de la danza del martillo, garrote y gas —término que él mismo acuñó—, quien esperaba además, como decíamos en otro texto, estarle dando al país una de sus frases célebres para la historia, soñando con el momento en que alguien la citará cuando la humanidad llegue a la constelación austral de Fórnax.

Marquillos nos acompañaría en la guitarra, Osquitar sería el encargado de algunas voces y la caja flamenca; por un momento fue parte de la vigilia un profesor, nos regaló un tema que, por cuestiones de tiempo y calidad, cortamos lo justo, para tirarlo p’arriba y no desencantarlo ni a él ni mucho menos a la audiencia tan fina del podcast. Y, por supuesto: PIIIIRO SOOOOTO, quien llamó y armó la velada completa para el tributo. El resultado, uno de los podcasts más míticos de RADIO PACHUKO, que se ha sostenido por un montón de semanas consecutivas en el TOP TEN del espacio. Punto alto del episodio: la música en vivo. Un material que vale la pena repasar con frecuencia, pues está hecho con lo esencial y la verdad merece mucha más difusión.

Iba tranquilo: formo parte de un apostolado de rebeldes —no sucumbimos durante la crisis— que seguía reuniéndose incluso cuando el gobierno insistía en que no lo hiciéramos, en un local clandestino que operaba en la periferia de lo legal. Y, como si eso fuera poco, una de las compañías que secretamente apoyaba nuestra insurgencia —no la fusilaré públicamente, la esconderé bajo el nombre de: INSTITUTO CUÁNTICO COSTARRICENSE PARA LA INVESTIGACIÓN INTERDIMENSIONAL— me había redactado un salvoconducto, emplasticado, hasta con un carnet anduve durante toda la crisis planetaria del bicho THX 1138. La foto que tenía ese carnet pueden verla en la entrada de este texto. Utilicé esa imagen, pues estaba seguro de que ningún oficial me la pediría y si se llegaba a dar esa situación, la verdad estaba muy bien cubierto. Al reverso de la imagen principal de este carnet, se podía leer lo siguiente: INMUNE A TODO, amante del sol, marihuano sí, ¡hippie jamás! Para terminarla de hacer, también agregué, para máximas protecciones, lo siguiente: la frase de uno de los más grandes filósofos y autores que México le dio a la humanidad, Mario Moreno Cantinflas, que dice así: «vean, si el agua es mala, que hasta la bendicen».

Marquillos & Osquitar: LA CACA MUSIC

Y con todo eso venía yo un 28 de diciembre del 2020, piloteando por La Liga rumbo a San José, delirante, soñando en vivo, sintiéndome como en un atardecer de una película de Sergio Leone, a pesar de que mi única compañía era la noche. Lo que acabábamos de grabar sin miedo a equivocarme fue: material de culto. Y a ambos lados de la carretera, adelante y atrás, otro montón de carros. 

Lo cual sin duda me llamó la atención: supuestamente atravesábamos una crisis que en 6 meses acabaría con la humanidad, a esas horas nadie podía andar en la calle, y se suponía que las fuerzas castrenses al mando del general de mentiritas SUPERCHARLIE estarían apostadas vigilantes, con francotiradores incluso, en puntos estratégicos del puente Alfredo González Flores. Seguramente el lema por aquellos años fue: «Es más fácil que 500 kilos de cocaína pasen por el ojo de una aguja, que un negacionista del THX 1138 ande en la calle durante el toque de queda», doy fe que, en más de una oportunidad bajé de la ardiente Alajuela durante la Prohibición de tránsito y permanencia en la vía pública y no vi a ninguna fuerza policial en todo el camino.

La desobediencia civil que aplicamos ese 28 de diciembre no pudo estar mejor justificada. Ese carnet, emplasticado y ridículo, me acompañó todo lo que duró la pandemia. Nunca me detuvieron. Nunca vi un retén, a pesar de que en incontable cantidad de oportunidades manejé en dirección Alajuela-San José pasadas las 9 de la noche. ¿Era tan nefasto el virus THX 1138? ¿Era tan urgente, en verdad, detener a todos los golpistas, infieles negacionistas del bicho? Son preguntas que, para mí, siguen abiertas. Yo sobreviví. Mi jarabe, sol y pedales. Los invito a escuchar el material —MAP RADIO, episodio #38: «Tributo a Armando Manzanero – La Liga»— que les comparto aquí, al final de este texto.

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