La segunda anécdota es también fotográfica, más relacionada —me parece— con la obsolescencia programada: comiendo en un restaurante de frutos del mar, un amigo recibe la llamada de su hija. Necesitaba un lector de tarjeta —un aparato que nadie fabrica ya para la camara que ella consiguió—, probablemente necesitará tambien un cable aún menos importante que el propio lector. Ambos accesorios para una cámara digital “vintage” de hace 15 años cuyo cuerpo y accesorios a lo mejor, dejaron de producir uno o dos años después de salir al mercado.
Ahí es donde me asaltan las dudas: ¿por qué alguien querría gastar tiempo y dinero en una cámara que ya era un juguete hace quince años? ¿era un juguete? ¿que tipo de cámara es? Con un poco más de búsqueda y paciencia, se puede encontrar equipo que, en su momento, fue tope de gama —incluso digital— y que hoy se consigue a precios muy económicos. La falta de información, la arrogancia o la simple inocencia, pueden ser el peor enemigo de quien entra en este mundo de la imagen, pensando que todo lo viejo es igual, simplemente por ser viejo.
Ambos escenarios me preocupan porque refuerzan lo que llevo tiempo sospechando: para las generaciones que hoy no llegan a los 30 (y para algunos que ya los pasaron), la historia del mundo empieza con ellos, hacia adelante, al infinito, y lo que queda detrás es poco menos que basura. Lo paradójico es que nunca habíamos tenido tantas posibilidades de vivir más y en mejores condiciones. Un cincuentón de hoy no es el mismo de 1990, ni mucho menos el de 1970: llegamos a esas edades con más energía, mejores herramientas, una lucidez que antes se pensaba reservada a los veinteañeros, únicos seres capaces de disfrutar la vida y los días que esta nos regala a todos, los que seguimos teniendo la fortuna de despertar y respirar. Sin embargo, desde hace poco más de diez años —digamos 2010— parece haberse instalado un desprecio por ese conocimiento y por el sentir de quienes ya cruzaron la barrera de los cuarenta. No solo estorban las personas; todo lo que se ligue a ellas estorba aún más. ¿Será por eso que vemos estos trends un tanto irracionales entre la juventud? ¿O, como dijo David Monge, será que yo también soy muy nuevo en el arte de hacerme viejo? ¿Abre llegado algun lugar con estos últimos 3 párrafos? no lo sé, pero continuemos.