Entre el idealismo y el valeverguismo, yo elijo
lo segundo.
por Leo Segura.
Qué tuanis cuando alguien tiene la capacidad de ver las cosas distintas y contar lo que otros no cuentan. Es muy fácil andar por la vida repitiendo como una hijueputa lora embarrada de mierda lo que otros dicen, lo que otros opinan, lo que los demás quieren escuchar… qué bonito, en cambio, cuando alguien se atreve a ver en eso mismo lo que nadie ha visto aún, o quizás… no ha querido ver, o hasta ha querido ocultar.
Nos han querido vender un idealismo de sociedad con patrones de pensamiento preestablecidos, que responden a lógicas de poder desiguales: o piensas en consecuencia con ese molde, o entonces te tachan de rebelde, resentido social, subversivo; simplemente te dicen que estás equivocado.
Esas personas valientes que se atreven a romper los moldes, a ser y pensar distinto, más allá del idealismo… esas son quienes de verdad logran marcar diferencia. Son quienes saben encontrar valor donde otros no lo ven. No piensan ni actúan según un patrón preestablecido, que en la mayoría de las ocasiones está construido sobre la base de prejuicios.
Uno con el tiempo va aprendiendo a diferenciar a esas personas que todo lo idealizan —basadas en creencias y valores muchas veces prejuiciados— de quienes de verdad aprenden a mirar más allá de esos estereotipos o modelos de perfección. Las que miran más allá comprenden que las cosas no son solo blancas o solo negras. Descubren que hay matices, colores, visiones alternativas o distintas a lo tradicional, a lo mal llamado normal. Aprenden que en esas visiones distintas puede haber riqueza, y que por tanto no son ni buenas ni malas en sí mismas.
A mí también me ha costado aprender a pensar y actuar así. A uno lo adoctrinan siempre para encajar, para calzar, para pensar, para ser y actuar con base en un modelo que alguien más fabricó… ya a mis casi 50 años me cansé.
Es hasta ahora que estoy aprendiendo a simplemente ser yo, comprendiendo que voy a ser un desgraciado si sigo intentando calzar, pensando y actuando solo por quedar bien. No soy el dueño de la verdad absoluta ni pretendo serlo; sí quiero ser el dueño de mi verdad, y quiero poder expresarla tal cual es, sin filtros.
Y si mi verdad, mi visión de mundo, mi naturaleza y mi esencia no les gusta o les molesta… simplemente siga entonces usted viviendo en la suya — eso sí, respetando la mía y la de los demás. No hay idealismos: solo visiones de mundo diferentes.
Reconozco que eso me da miedo. Llevo casi 50 años de estar viviendo tras una máscara que la hijueputa sociedad me obligó a usar con tal de no ser discriminado… poco a poco uno se va envalentonando, y con los años aprende a pasarse por el culo muchas cosas: comentarios, actitudes de las demás personas. En esencia, es atreverse a ser auténtico, mandar esa máscara a la mierda y permitir que todo el mundo me conozca tal cual soy, de forma íntegra, con mis virtudes y defectos, así como mi forma de pensar y mi visión de mundo. Puede que esté equivocada, puede que no; esa es la mía, y al menos creo que tengo el derecho de expresarla y manifestarla sin pretender imponerla.
A tantos artistas y autores que muchos tradicionalistas idealizan, la realidad es que uno es también un ser humano común y silvestre, con virtudes y defectos. Esas idealizaciones más bien terminan borrando la esencia de las personas, su valor real, sus historias auténticas.
Como persona con discapacidad visual que soy, a uno lo idealizan sin parar. Cuando hago lo mismo que los demás, me dicen que soy casi una súper persona, me ponen como ejemplo de superación… si nada más estoy procurando existir, como lo hace el resto del mundo. Por otro lado, esa misma sociedad hipócrita me sigue discriminando, sigue poniendo las mismas putas barreras de siempre.
Ah… si se dan cuenta de que ese ciego que todos idealizan, ese que puede hacer tantas cosas, también es gay, o que le gusta fumar mota… ahí se les cae el modelo. Ahí uno es el que se descarrió, el desgraciado; ya entonces dejé de estar en su puto ideal de perfección…
En fin, por eso, entre el perfeccionismo y el valeverguismo, yo me quedo con lo segundo. Seguiré existiendo así como soy, viviendo según mi verdad, sin prestarle atención al puto «qué dirán», procurando hacer bien las cosas sin causar daño a nadie. Si van a criticarme y a andar hablando mal de mí por eso… por mí, que lo hagan. Eso sí, sepa que a mí me va a valer una grande y rosada verga; es decir, ya no me va a importar ni me va a afectar lo que usted piense de mí, ni de todas las personas que hemos decidido ser auténticas, las que queremos vivir por convicción y no por andarle quedando bien a una sociedad hipócrita de doble moral. Si usted es el que se molesta porque no calzo en su molde… allá usted por pensar así.
Yo, por mi parte, ya me cansé de buscar convencer; ahora simplemente quiero poder ser… Si eso a alguien no le gusta… tiene un huequito atrás donde el dedito medio le podría encajar bien rico….
PD: Me cago en la puta gente que solo sabe criticar, descalificar a los demás, excluir, señalar y condenar; mirar la paja del ojo ajeno y no la hijueputa viga en el propio… y gracias por compartir.