Y la tercera, más íntima, más política: La Corta Notte delle Bambole di Vetro (La corta noche de las muñecas de vidrio, 1971) de Aldo Lado. Un periodista en Praga descubre una conspiración mientras busca a su novia desaparecida. Morricone compone aquí nos regala melancolía a traves de la musica que compone paraa la pelicula. Es menos explícita en la violencia pero igual de asfixiante. Habla de poder, de juventud aplastada y de cómo el silencio puede ser más aterrador que cualquier grito.
Estas tres nos dan el mapa completo: el giallo más visual y estilizado, el más intenso y musical, y el que mira más allá de los asesinatos para hablar de otras cosas. Justo cuando uno cree que el giallo ya es solo nostalgia de videoclub, aparece: Ennio Morricone – Themes: Giallo, el volumen IV de la serie de vinilos de Music On Vinyl. Es una doble compilación que se centra precisamente en lo más oscuro y “traumático” de su trabajo para el género. No están los temas más conocidos, sino los ostinatos repetitivos, las improvisaciones jazzísticas discordantes y esas cuerdas que parecen clavarse en la piel: Stress Infinito (de Spasmo), 1970 (de El gato de nueve colas), Bambole di Vetro, Raccapriccio o Nel Vuoto.
Nos tomamos la libertad, el atrevimiento de montar una narración sobre una secuencia del THEME:GIALLO, que pueden escuchar aqui: LOS ESTUDIOS DE CAMPO DEL DR. ARKADY VOLKOV LAENKO. En un intento de crear, asi como los italianos crearon el “spaguetti western”, nosotros construir el GIALLO TICO.
El vinilo viene en edición limitada con marmoleado amarillo y negro, cubierta con posters icónicos y notas excelentes. Escucharlo es tener la oportunidad de entrar a esas salas oscuras de los setenta, que estaban literalmente en todo el mundo, incluso en nuestro país. La aguja cruje y de pronto nos metemos a la paranoia italiana. Porque Morricone no solo acompañaba las imágenes: las completaba.
Más allá del giallo, hay tres temas suyos que, para mí, resumen todo lo que podía hacer con una orquesta y un silbido: The Ecstasy of Gold de El bueno, el malo y el feo (1966): ese crescendo que transforma una búsqueda de tesoro en algo casi religioso, que he escuchado en incotable cantidad de ocasiones cuando ando en bicicleta, en especial cuando voy cuesta arriba.
Pocas veces la música ha elevado tanto una escena de cine. Gabriel’s Oboe de La misión (1986): pureza absoluta, prostituida por la nota luctuosa de un canal de televisión, que nuncaa nos ha acompañado realmente y que sin embargo nos dice seguido: estar siempre con nosotros. Una melodía sencilla que habla de fe, culpa y redención sin necesidad de palabras. Y el tema principal de Érase una vez en el Oeste (1968): la armónica escupiendo venganza y polvo. Silencio, silbido, y luego la explosión orquestal. Cine y música fundidos en un solo movimiento.
Morricone entendía que el sonido puede contar lo que la cámara no se atreve a mostrar. El giallo sigue vivo porque toca miedos que no caducan: el deseo como peligro, la belleza como trampa, el otro como amenaza. Y este vinilo de Themes: Giallo es la prueba de que esa sangre amarilla todavía suena, todavía inquieta y todavía engancha. Si usted tiene a mano un tocadiscos, pongalo a sonar en tanto se ordena este LP en eBay. Busque el album o los 4 en YouTube, apagué las luces y dejese llevar por la música.