¿Por qué esto es importante, cuando el título de la entrada hace alusión a uno de los compositores más grandes que ha dado México al mundo? Buena pregunta, me asombro yo mismo como se asombra nuestro guía espiritual Poveda, al descubrir en su chácara tejida los más exquisitos poemas, que había olvidado haber escrito. Yo hablo de mi experiencia, de lo que observé y viví en aquel momento y también porque, cuando muere el Maestro Manzanero, estábamos en pandemia.
Al enterarme, lo primero que noto es la fecha: 28 de diciembre, día de los inocentes. Bien pudo ser una broma, ojalá lo hubiese sido. Tanto tocó nuestras vidas el pequeño gigante, que tenía todo el sentido del mundo rendirle un homenaje ese día, desde nuestro universo, según hubiera afectado a cada una de las personas que se apuntó ese día a grabar el tributo. Sabía que el podcast no sería simplemente un pésame, dos padrenuestros, una breve nota luctuosa, mencionar sus mejores temas, cuántos hijos dejó en vida, y rogar por fortaleza a la viuda. Sería, en cambio, una fiesta encubierta de duelo, armada a puro pulmón y guitarra, en medio de una ciudad que esa noche pertenecía más a los uniformados que a nosotros.
Duraríamos más de una hora, por lo que, probablemente, saldríamos del Cinco Menos pasadas las 9 de la noche. Los comandos anti THX 1138 se volvían locos cuando de salir a cazar infieles “negacionistas” se trataba, todo el operativo al son de las trompetas y la guitarra del gordito bello. No faltaba mucho para el toque de queda, momento durante el cual, supuestamente, las fuerzas castrenses andaban ya desplegadas, en el 2020 comandadas por SUPERCHARLIE: inútil entre los inútiles, insoportablemente arrogante, muy amigo además de la danza del martillo, garrote y gas —término que él mismo acuñó—, quien esperaba además, como decíamos en otro texto, estarle dando al país una de sus frases célebres para la historia, soñando con el momento en que alguien la citará cuando la humanidad llegue a la constelación austral de Fórnax.
Marquillos nos acompañaría en la guitarra, Osquitar sería el encargado de algunas voces y la caja flamenca; por un momento fue parte de la vigilia un profesor, nos regaló un tema que, por cuestiones de tiempo y calidad, cortamos lo justo, para tirarlo p’arriba y no desencantarlo ni a él ni mucho menos a la audiencia tan fina del podcast. Y, por supuesto: PIIIIRO SOOOOTO, quien llamó y armó la velada completa para el tributo. El resultado, uno de los podcasts más míticos de RADIO PACHUKO, que se ha sostenido por un montón de semanas consecutivas en el TOP TEN del espacio. Punto alto del episodio: la música en vivo. Un material que vale la pena repasar con frecuencia, pues está hecho con lo esencial y la verdad merece mucha más difusión.
Iba tranquilo: formo parte de un apostolado de rebeldes —no sucumbimos durante la crisis— que seguía reuniéndose incluso cuando el gobierno insistía en que no lo hiciéramos, en un local clandestino que operaba en la periferia de lo legal. Y, como si eso fuera poco, una de las compañías que secretamente apoyaba nuestra insurgencia —no la fusilaré públicamente, la esconderé bajo el nombre de: INSTITUTO CUÁNTICO COSTARRICENSE PARA LA INVESTIGACIÓN INTERDIMENSIONAL— me había redactado un salvoconducto, emplasticado, hasta con un carnet anduve durante toda la crisis planetaria del bicho THX 1138. La foto que tenía ese carnet pueden verla en la entrada de este texto. Utilicé esa imagen, pues estaba seguro de que ningún oficial me la pediría y si se llegaba a dar esa situación, la verdad estaba muy bien cubierto. Al reverso de la imagen principal de este carnet, se podía leer lo siguiente: INMUNE A TODO, amante del sol, marihuano sí, ¡hippie jamás! Para terminarla de hacer, también agregué, para máximas protecciones, lo siguiente: la frase de uno de los más grandes filósofos y autores que México le dio a la humanidad, Mario Moreno Cantinflas, que dice así: «vean, si el agua es mala, que hasta la bendicen».