IRENE, LUNA & DANILO
El taller olía a aceite viejo, caucho recalentado y café quemado en una cafetera pava de aluminio que llevaba tres meses pidiendo jubilación. A esa hora —casi mediodía— los mecánicos se movían como si el calor fuera un impuesto personal. Irene había llegado a recoger su Mercedes Benz 450 SLC de 1980.

