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IRENE, LUNA & DANILO

El taller olía a aceite viejo, caucho recalentado y café quemado en una cafetera pava de aluminio que llevaba tres meses pidiendo jubilación. A esa hora —casi mediodía— los mecánicos se movían como si el calor fuera un impuesto personal. Irene había llegado a recoger su Mercedes Benz 450 SLC de 1980.

Luna llena brillante sobre el cielo oscuro.

La luna llena del cazador

Esa noche de luna llena me hizo cambiar la idea de todo lo invisible. Al carajo el método científico, que se queda miope ante semejante evento. Del susto casi se me sale el corazón por el esternón.