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LA SEÑORA KOROLENKO

Maya Korolenko acababa de llegar a casa. Dejó la bolsa sobre la mesa del comedor, junto al bowl de madera viejo y alargado que sostenía las frutas del adorno, y encendió el televisor. Un presentador agitaba la voz: el barrio Dent estaba bajo el agua. Mostraban a un joven encaramado sobre el techo de su carro, el agua casi cubría por completo las ventanas, los bomberos tratando de alcanzarlo.

Casa roja de fachada sencilla con un carro clásico amarillo estacionado al frente, en una calle tranquila.

HUESOS & PALABRAS

Conocí a Martín Campos el año pasado, y desde entonces hemos tenido una conversación que se abre y se cierra con palabras que, más que escritas, parecen arrancadas de la tierra misma. Lo curioso es que vive muy cerca de donde yo crecí hace ya mucho tiempo, en un territorio de rincones y memorias que hoy, si los describiera, sonarían a pura fábula.