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LA PARTERA DE SARTENES

Genaro dejó la cafetera italiana sobre el disco de la cocina, a fuego muy lento. El olor del café empezaba a colarse en la casa. Afuera, una atípica lluvia de diciembre golpeaba los techos de zinc. Eran casi las seis de la tarde, una semana antes de Navidad.

EL AÑO DEL BASURERO

Tenía once años y una condena de seis en la escuela Joaquín García Monge. Estaba cumpliendo el último año de la sentencia, sexto grado, la recta final antes de salir del presidio con diploma y foto grupal incluida.

CRÓNICA MENOR

El martes debía estar en La Uruca para grabar un podcast. No como productor ni como técnico. Esta vez me tocaba a mí, frente a la cámara. No me sentía del todo cómodo con eso, ya había dado mi palabra. No podía faltar.

80 AÑOS (EN REVISIÓN)

Pedaleando cuesta abajo hacia el súper, Genaro repasaba algunas de sus costumbres más viejas. Hace más de cuarenta años había tomado la decisión de bañarse solo con agua fría.

PROTOCOLO DE MISERICORDIA

El lunes amaneció igual que cualquier otro. San José se llenó de buses, de portones abriéndose tarde, de gente apurada con el café en la mano. El cambio de gobierno todavía no había ocurrido y, en los papeles, el país seguía siendo el mismo. Los ministros salientes empacaban lo poco que queda en los escritorios y los entrantes daban entrevistas largas sin decir nada concreto. El domingo electoral ya había pasado…

RELATO BREVE EN OBRA GRIS

Llegué al taller literario sin muchas ganas, lo confieso. No porque dudara de mi trabajo, sino porque esas dinámicas de “compartir” nunca me han convencido. Yo no necesito que nadie me corrija; mi escritura ya se sostiene sola, con el peso de los meses invertidos en el único aspecto que de verdad me importa: la construcción de personajes sólidos.

EL PUENTE & EL VIENTO

El ciclista subía la cuesta con el resuello tranquilo de quien conoce bien el camino. El aire de montaña le mordía las piernas, la tarde se apagaba rápido, el cielo empezaba a hundirse detrás de las lomas. A la distancia vio una figura recortada del otro lado de la baranda del puente, quieta, inclinada hacia el vacío. Pensó que sería algún turista tomando fotos, aunque ahí y de esa manera nadie tomaba fotos.

IRENE, LUNA & DANILO

El taller olía a aceite viejo, caucho recalentado y café quemado en una cafetera pava de aluminio que llevaba tres meses pidiendo jubilación. A esa hora —casi mediodía— los mecánicos se movían como si el calor fuera un impuesto personal. Irene había llegado a recoger su Mercedes Benz 450 SLC de 1980.

PARTE POR CONDUCIR COMO ANIMAL

A esta altura, mi trabajo es una liturgia con chaleco reflectivo. La sirena de la moto, libreta, manos a la vista, y a ordenar el país con un gesto cuando se requiere. No soy héroe ni mártir: peón de calle que aprende a leer la ciudad por olores. Gasolina vieja y aceite quemado, marihuana hidroponica con los maximos poderes quanticos de fin de quincena

LA SEÑORA KOROLENKO

Maya Korolenko acababa de llegar a casa. Dejó la bolsa sobre la mesa del comedor, junto al bowl de madera viejo y alargado que sostenía las frutas del adorno, y encendió el televisor. Un presentador agitaba la voz: el barrio Dent estaba bajo el agua. Mostraban a un joven encaramado sobre el techo de su carro, el agua casi cubría por completo las ventanas, los bomberos tratando de alcanzarlo.